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jueves, 16 de julio de 2009

¿DISONANCIA COGNITIVA O DEMAGOGIA?

No hace mucho, el día 28 de mayo exactamente, escribía en este blog sobre la disonancia cognitiva. Y para hacerla más comprensible explicaba los argumentos que esgrimía una persona de mi entorno respecto de los trajes con los que parece que fue obsequiado Francisco Camps por una empresa contratista de la Generalitat Valenciana, Orange Market.

Y decía: Tratamos frecuentemente de acomodar a nuestros esquemas morales, a nuestras convicciones, a nuestros comportamientos, todo aquello que va surgiendo para entrar en conflicto con aquéllos. Para la persona de la que hablo, que admira a Camps y lo tiene por persona honrada, lo más fácil es construir argumentos que le lleven a concluir que todo es mentira. Si se demuestra lo contrario, utilizará otros que le lleven quizás a defender que no son los hechos tan graves, que ha sido engañado o que todo el mundo hace lo mismo. Sólo así los hechos y nuestras ideas pueden continuar siendo de alguna manera coherentes.

Vuelvo a este tema porque ya hemos llegado al momento que predecía. Ha faltado tiempo para que, tras conocerse el último auto del magistrado Flors, comparezcan ante los medios de comunicación distinguidos dirigentes del PP para reelaborar sus argumentos.

Habían comenzado diciendo ser víctimas de la persecución del juez Garzón, en connivencia con el entonces ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, con quien había ido de caza (hecho que le costó el puesto). Una vez inhibido del caso el juez Garzón por corresponder el trámite al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, y persistiendo el nuevo magistrado instructor en la inculpación, el argumento pasó a basarse en la negación. Hasta 126 veces dijo Camps en les Corts que había pagado sus trajes. Sus correligionarios siguieron esta estela y todos manifestaban estar seguros de que así fue. Y, claro, ¿quién guarda las facturas de la ropa que se compra? Pero con el último Auto dictado por el TSJCV esta excusa ya no cuela ("Según parece desprenderse de las diligencias de investigación practicadas hasta ahora", los imputados "resultaron beneficiados por la recepción de las prendas de vestir cuyo precio pagó un tercero", indica el magistrado).
Rita Barberá fue el ariete del PP y la que más focos atrajo cuando estrenó el nuevo argumento: “si el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, dimitiera por su imputación en el 'caso Gürtel' tendría que seguirle todo el país, empezando por el presidente del Gobierno por las anchoas con que le ha obsequiado en varias ocasiones” “Haciendo un paralelismo con el caso del presidente Camps, también están incursos en este artículo algunos más. Yo también, probablemente por recibir un ramo de flores. Pero, desde luego, Zapatero por lo de las anchoas de Santoña del presidente Revilla".
Algunos políticos del PP han insistido en este argumento (un auténtico insulto a la inteligencia, el ejemplo de la alcaldesa) y entre ellos Mariano Rajoy, que decía ayer mismo “Francisco Camps, está padeciendo una pena mucho mayor que el castigo tipificado por un delito de cohecho impropio (2.500 euros), que es por lo que se le está investigando en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana”, quitándole hierro al asunto, aunque dijera más tarde estar seguro de que el President pagó sus trajes.

¿Están verdaderamente convencidos todos ellos de que es éste un hecho sin importancia? ¿De verdad cree Rita Barberá que el regalo institucional de una lata de anchoas es equiparable a las frecuentes visitas a las tiendas de Milano y Forever Young del Presidente de la G.V. y otros dirigentes populares o la de su sastre a sus despachos para elegir unas telas, encargar unos trajes, unas americanas, un esmoking o llevarse unos zapatos por la jeta?

Si de verdad lo creen así, estaríamos, a mi parecer, ante un clarísimo ejemplo de disonancia cognitiva. Pero puede que no crean lo que dicen y que lo que pretendan no sea más que cargar las pilas de la disonancia cognitiva de sus votantes (lo que explicaría mucho mejor porqué sí han suspendido al que fuera vicepresidente del Gobierno Valenciano, Víctor Campos, hoy retirado de la política, inculpado por los mismos delitos). Estaríamos entonces ante un ejemplo de manipulación de la opinión pública y de demagogia. Yo, la verdad, no tengo muy claro en qué caso nos encontramos.
DISONANCIA COGNITIVA:
El concepto de disonancia cognitiva, en Psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias, emociones y actitudes (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas.

jueves, 28 de mayo de 2009

DISONANCIA COGNITIVA

A menudo me pregunto cómo personas inteligentes pueden dejar de parecerlo cuando, con el fin de no abandonar sus convicciones, fuerzan sus argumentos hasta límites insospechados.

Podríamos poner muchos ejemplos: fumadores que defienden que el humo de los coches es más nocivo que el de sus cigarros; drogadictos que consideran que el tabaco es más dañito que la cocaina; católicos que consideran que el condón propaga el sida; hinchas de clubes de fútbol que una y otra vez pierden por culpa del árbitro...

Debido a este fenómeno, a menudo intuimos lo que alguien va a opinar sobre algo. Eso me sucedió el otro día cuando escuché a una persona de derechas, opinar sobre los presuntos regalos a Francisco Camps. Que ya sabía yo lo que iba a decir: “ ¿Acaso se guarda alguien las facturas de los trajes que se compra? “ Y, sobre esta pregunta, construir un argumento basado en la fácil y falsa acusación a un presidente y un partido en el más infalible de sus feudos con el fin de descabalgarlo del poder.

No seré yo quien rompa la sagrada presunción de inocencia, pero no puedo aceptar un argumento tan débil en una persona inteligente como lo es la que lo esgrimió. Yo no uso trajes ni guardo facturas de mis compras pero todo lo que me cuesta más de 20 euros lo pago con tarjeta y puedo acceder a los cargos cuando quiera, ya sea acudiendo a mi oficina o consultándolos por internet. Me cuesta creer que alguien saque de la cartera 800 ó 1000 euros (que es el precio que ronda cada uno de esos trajes) cada vez que adquiere uno. Y más me cuesta creer que esa práctica no sólo fuera habitual en Camps, sino también en Costa, Campos y Betoret, los otros 3 políticos valencianos acusados de cohecho. No sé si se les podrá condenar por ello, porque para eso se tendrá que demostrar tanto que no pagaron los trajes como que el no hacerlo (y admitirlos como regalo de los responsables de Orange Market) fuera en contraprestación a algo. Pero el tufillo que emana el caso es insoportable.

Tratamos frecuentemente de acomodar a nuestros esquemas morales, a nuestras convicciones, a nuestros comportamientos, todo aquello que va surgiendo para entrar en conflicto con aquéllos. Para la persona de la que hablo, que admira a Camps y lo tiene por persona honrada, lo más fácil es construir argumentos que le lleven a concluir que todo es mentira. Si se demuestra lo contrario, utilizará otros que le lleven quizás a defender que no son los hechos tan graves, que ha sido engañado o que todo el mundo hace lo mismo. Sólo así los hechos y nuestras ideas pueden continuar siendo de alguna manera coherentes.

Estos juegos de equilibrio los practicamos todos, absolutamente todos, en mayor o menor grado con nuestros argumentos, y en Psicología reciben un nombre: Disonancia cognitiva:

El concepto de disonancia cognitiva, en Psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias, emociones y actitudes (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas.
El concepto fue formulado por primera vez en 1957 por el psicólogo estadounidense, de origen ruso, Leon Festinger en su obra "A theory of cognitive dissonance". La teoría de Festinger plantea que al producirse esa incongruencia o disonancia de manera muy apreciable, la persona se ve automáticamente motivada para esforzarse en generar ideas y creencias nuevas para reducir la tensión hasta conseguir que el conjunto de sus ideas y actitudes encajen entre sí, constituyendo una cierta coherencia interna.
La manera en que se produce la reducción de la disonancia puede tomar distintos caminos o formas. Una muy notable es un cambio de actitud o de ideas ante la realidad.

Fuente: Wikipedia
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