El otro día, pensando en el asesinato de Marta del Castillo, escribí que su ex novio confundió el amor con la posesión. Hoy, que se cumplen 28 años desde el intento de golpe de estado (¡uf!, 28 ya) no puedo más que comparar la actitud de sus promotores con la del asesino de Marta. Probablemente, si éste hubiera tenido la posibilidad de atarla a la cama para siempre, lo habría hecho, y eso es justamente lo que aquellos golpistas trataron de conseguir: atar España a la pata de su cama para hacer con ella lo que les hubiera venido en gana. Sí, ellos también confundieron su “amor” por España con la idea de hacerla suya. Para ellos en particular, y en general para todos aquellos que gustan de apropiarse de la palabra patria, escribió estas letras Víctor Manuel:
cuando hablen de la patria
no me hablen del honor
no me cuenten batallas
ganadas cara al sol
tal vez si me contaran
que no importa el color
ni el sexo, ni la raza
o el bando en que luchó
cuando hablen de la patria
no me hablen del valor
ni jueguen con el sable
ni tachen de traidor
al que la lleva dentro
pegada al corazón
y no anda por la calle
con ella en procesión
Cuando hablen de la patria
no olviden que es mejor
sentirla a nuestro lado
que ser su salvador
por repetir su nombre
no te armas de razón
aquí cabemos todos
o no cabe ni Dios.
